martes, 18 de septiembre de 2018

¡Separemos Iglesia y Estado!


¡Separemos Iglesia y Estado!


"¿Por qué tengo yo, que no soy católico, que sostener con mis impuestos a los curas católicos? ¡Es injusto! ¡Que trabajen y se ganen la vida, como todos! Encima quieren imponer sus dogmas al Estado, en lugar de limitarse a lo religioso. ¡Separemos Iglesia y Estado!"


Bueno, puesto así suena reazonable, pero vayamos de a poco... Concuerdo con Usted, como concuerda también la Iglesia Católica: hay una necesidad de separar Iglesia y Estado.

¿En qué hay que separar Iglesia y Estado?

El primer tema es que... la separación entre la Iglesia y el Estado ya está en efecto en la práctica desde hace al menos un siglo; en lo formal desde hace medio siglo: el Estado es no confesional, laico, y la Iglesia no tiene injerencia formal alguna en las decisiones políticas.

La Iglesia por supuesto se manifiesta en sus convicciones como cualquier otra institución, y también la fe católica recibe el mismo tratamiento que otras instituciones sin fines de lucro en sus escuelas, hospitales, asilos, etc., y en cuanto al reconocimiento del papel histórico y cultural (por ejemplo algunos símbolos religiosos que son significativos para la mayoría de la población en hospitales y otras instalaciones estatales).

Pero ¿no presiona la Iglesia al gobierno en distintos temas?

¿"Católicos y ciudadanos" o "católicos o ciudadanos"?

Algunos parecen creer que los católicos no deberían inmiscuirse en política (es decir, los católicos practicantes y los sacerdotes y obispos, porque no tienen problema con los católicos no practicantes). Serían una especie de ciudadanos de segunda categoría, sin derecho a expresarse, peticionar o votar de acuerdo a sus convicciones referentes a legislaciones u ordenamientos políticos y sociales.

Muchos políticos -como el senador Pichetto- incluso han usado como argumento a favor de algunas leyes, el hecho de que la Iglesia católica se oponga a ellas. El rebuscado razonamiento es: la Iglesia se opone, eso quiere decir que busca imponer su religión, por lo tanto no hay que hacer lo que piden. Imaginémonos qué ocurriría si este argumento discriminatorio se usara contra otro sector, como los representantes de los judíos o de los homosexuales. De hecho en el reciente debate por el aborto, los únicos legisladores que usaron argumentos (anti)religiosos fueron los abortistas. Esto constituye una actitud intolerante y discriminatoria injustificable.

Pero ¿no sostiene el Estado a la Iglesia católica? ¿Por qué no trabajan los curas y se ganan su sustento?

Es curioso que haya quienes piensen que sacerdotes y obispos (¡y hasta el Papa!) no "trabajan". Los que conocen la realidad eclesial opinan diferente. Es pública la cargadísima agenda que mantiene el Papa, a sus ochenta años, y la gran mayoría de los sacerdotes se ven desbordados por la cantidad de tareas y de gente que deben atender.

De todos modos los sacerdotes no reciben ningún sueldo del Estado, salvo algunos pocos que trabajan en zonas de frontera, por el servicio que significan para el país. Los obispos sí reciben un sueldo, pero obviamente es poco significativo para todos los sacerdotes, religiosos, y obras que tiene una diócesis.

Pero de todos modos ¿por qué nos obligan a los no católicos a contribuir a la Iglesia?!

El "sostenimiento del culto" que figura en la constitución, en realidad, corresponde a una retribución que hace el Estado por dos motivos:
• La confiscación que realizó el presidente Rivadavia en 1822 de los bienes inmuebles que la Iglesia tenía en Capital (unas 300 manzanas) y Provincia de Buenos Aires (unas 35.000 hectáreas) para las distintas obras que mantenía, y que había recibido en donación para esos fines.
• La confiscación de los aportes (llamados "diezmo") que realizaban los fieles y se apropió de esas contribuciones, a partir del 1 de enero de 1823.
Es decir, en realidad la Iglesia ha contribuido al Estado, y lo que pagamos los contribuyentes es para pagar algo de lo que el Estado recibió de la Iglesia. Eso es lo que recoge la Constitución.
Pero más aún, la Iglesia -sólo con las obras que sostienen Cáritas y la colecta Más por Menos- sigue contribuyendo más al Estado de lo que se le aporta. Si además tomamos en cuenta todo lo que se ahorra el Estado por las obras sostenidas por la Iglesia -escuelas, asilos, hospitales, etc.-, resulta claro que es ella la que subsidia, y no la subsidiada. Los colegios públicos de gestión religiosa no tienen fines de lucro, y representan un importante ahorro para los contribuyentes.

Igual, y por poco que sea, ¡no quiero que den de mis impuestos a la Iglesia!

La Iglesia está de acuerdo, y ya propuso eliminar de la Constitución el "sostenimiento del culto" en 1994. No se hizo, tal vez por no estar habilitado por la ley que convocaba a la reforma.
En todos estos años, la Iglesia ha probado y estudiado alternativas a lo que dice la Constitución. Posiblemente lo mejor sería un sistema similar al de Alemania o España, donde cada contribuyente decide libremente a quién asigna un pequeño porcentaje predeterminado de sus impuestos. Actualmente se sigue dialogando sobre esto con el gobierno.

En resumen

Separemos Iglesia y Estado. O mejor todavía, separemos religión y Estado, cualquiera sea el tipo de dogma y creencia religiosa (teísta, atea, ideológica, etc.). En estos momentos, hay ideologías antirreligiosas muy poco representativas del pueblo, que han ocupado mayormente los estamentos docentes -sobre todo secundario y universitario- y usufructúan los recursos del Estado para imponer su ideología antipopular, generalmente denigrante respecto de las convicciones religiosas de la gente.
Debemos tener un Estado laico, no laicista y discriminador, y el Estado no debe ser usado para imponer dogmas ideológicos.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Inequidad aplicada al género




Inequidad educativa aplicada a las especies = Ideología de género










Inequidad educativa aplicada a las especies = ESI

jueves, 6 de septiembre de 2018

Apostatar sin saber qué es


Origen de la campaña

Desde hace varios años, se ha difundido en Argentina una campaña para promover la apostasía contra la Iglesia católica, desde ciertos sectores ideológicos. La campaña ha recrudecido después de que, tras masivas manifestaciones pro-vida del pueblo, se rechazara la ley de aborto libre a cargo del Estado y las instituciones de salud. Los sectores que respondían al poder político, a los medios hegemónicos, a las presiones de los comités de la ONU y los fondos de inversión extranjeros, identificaron a la Iglesia católica como el principal actor que se les oponía, independiente del poder y dispuesto a resistir todas las presiones, y esto alimentó la campaña por la apostasía.

La campaña tuvo su principal origen hace un par de décadas en España, como parte de los ataques de ciertos partidos políticos contra la Iglesia, y de allí fue exportada a otros países. Como la apostasía es un hecho totalmente personal y libre -y por lo tanto, trivial desde el punto de vista político-, los impulsores de la campaña buscaron la publicidad y el escándalo demandando algo imposible y sin sentido: la eliminación de los registros de bautismo.


¿Tiene sentido la campaña?

La campaña ha logrado engañar a muchas personas de buena voluntad. El paso anterior fue fanatizarlas ideológicamente, de manera que no pudieran concebir como aceptable que alguien pensara distinto y decidiera defender la vida desde la concepción. Instalada esta intolerancia -revestida de slogans y descalificaciones-, negando el derecho ciudadano de los católicos practicantes como si fuera una injerencia indebida (¿?], se impulsó el rechazo a la misma Iglesia.

Por supuesto, intentar la eliminación del registro de bautismo es absurdo. En primer lugar, porque sólo puede apostatar un bautizado. Si se eliminara el bautismo -algo imposible si ya sucedió-, no habría apostasía. En segundo lugar, es un registro de un hecho histórico que no puede desaparecer. Es como si alguien que quiere renunciar a la nacionalidad, pidiera la eliminación de la partida de nacimiento.


¿Herejía, cisma o apostasía?

Hay bastante confusión entre los presuntos apóstatas respecto de tres conceptos diferentes [1]:

• La herejía es el rechazo a un dogma o verdad de fe, sin rechazar la fe en Cristo o la Iglesia [2]
• El cisma es separarse de la Iglesia, rechazando toda relación de fe con ella, pero sin rechazar la fe cristiana [3]
• La apostasía es el rechazo total de la fe cristiana y la renuncia a ella

Me pregunto si entre quienes se han dejado llevar a la campaña por la apostasía, hay quienes realmente lo quieren, o están confundiendo conceptos.


Libertad de la fe y apostasía formal

La fe es totalmente libre. La apostasía esencialmente es la decisión personal, libre y conciente, de rechazar la pertenencia a la Iglesia. En este sentido, la apostasía formal es innecesaria.

El trámite formal de apostasía [4] es muy sencillo: sólo hay que presentarse ante el párroco o presbítero de la parroquia donde consta el bautismo, expresarle formalmente la decisión libre y conciente de apostatar (es posible que el sacerdote verifique que es realmente eso lo que se quiere hacer), y quedará anotada la apostasía en el registro de bautismo.

En este sentido el acto formal de apostasía es sólo un auto-cercenamiento de derechos respecto de la Iglesia [5]. La Iglesia no pierde ningún derecho -ni a recibir subsidios o emolumentos por parte del Estado, ni pierde representatividad -que obviamente está ligada a las encuestas y no a una contabilidad de certificados de bautismo [6].

Las encuestas en Argentina muestran algo así como un 85% de bautizados en la Iglesia católica, y un 75% de ciudadanos que se auto consideran católicos. Eso significaría un descenso del 10% (unos 4,5 millones de personas) pero no todos son apóstatas; la mayoría no ha abandonado la fe cristiana, sino que se ha pasado a una Iglesia evangélica.


Finalidad de las campañas de apostasía

Las campañas de apostasía con tarjetas, firmas, etc. son por lo tanto totalmente inútiles e innecesarias para apostatar. La apostasía es algo puramente personal. Estas campañas básicamente tienen tres finalidades:

- Propaganda contra la Iglesia, de parte de quienes no la toleran o quienes quieren imponer agendas políticas o ideológicas anticristianas
- Recoger datos e información de ciudadanos para publicidad dirigida de parte de partidos políticos u organizaciones
- Lucrar -especialmente abogados inescrupulosos- con la buena fe de muchos, a quienes hacen creer que necesitan trámites engorrosos y costosos para apostatar.



[1] Catecismo de la Iglesia Católica - P1, S2, C3, Art 9
[2] En el caso del aborto, no se estaría en el caso de herejía, sino en el de falta grave contra el derecho a la vida de los seres humanos.
[3] Hacerse evangélico no es apostasía, ya que se sigue en la misma religión, y el bautismo sigue siendo válido. De la misma forma, la Iglesia católica no bautiza nuevamente a los evangélicos o protestantes que se convierten.
[4] "Actus formalis defectionis ab ecclesia catholica" - Pontificio Consejo para los Textos Legislativos - 13 de marzo de 2006
[5] Código de Derecho Canónico
[6] Algunos parecen creer que cuando la Iglesia interviene en algún debate de valores políticos o sociales, invoca la representación de los bautizados. Por supuesto, ningún documento o declaración del Episcopado lo hace, y si lo hiciera, ningún gobierno aceptaría ingenuamente una representatividad que se sabe diferente, según lo que indiquen las encuestas o los estudios sociológicos. Las encuestas en Argentina muestran sistemáticamente que la Iglesia está entre las instituciones más creíbles, con alrededor de un 55% de credibilidad. Respecto a posiciones particulares, dependerá de cada tema. Cuando la Iglesia se manifestó contra el matrimonio homosexual, por ejemplo, las encuestas mostraban que representaba a entre el 65 y el 80% de la población.

viernes, 31 de agosto de 2018

¿Qué sector es realmente "pro-vida"?


1. ¿Pro-vida o pro-muerte?

Quienes defienden la legalización del aborto frecuentemente buscan rotular a los sectores pro-vida como "pro-aborto clandestino", o incluso "antiderechos".

La etiqueta de "antiderechos" aplicada a quienes defienden el derecho a la vida de todo ser humano, es suficientemente absurda como para ignorarla.

Más curiosa es la definición de "pro-aborto clandestino". Es un argumento que podría aplicarse a cualquier otra restricción o prohibición legal; toda ley favorecería la clandestinidad de las acciones prohibidas. El argumento es del mismo tenor que el de "derecho sobre el propio cuerpo". Por supuesto, todas las leyes restringen lo que uno hace con su cuerpo; no hay ninguna que prohiba puros pensamientos [1]. La justificación surge cuando lo que uno hace con el propio cuerpo, afecta a otro ser humano. Si el argumento fuera válido, tampoco sería posible ninguna ley.

A pesar de esto, se ha visto una creciente virulencia del movimiento abortista, en cuanto a la violencia de algunas manifestaciones y la homogeneidad de la presión realizada desde el poder (ministros, fondos como los de Soros, presiones extorsivas de comités de las Naciones Unidas, G20, Ocde, etc., cobertura totalmente parcializada y discriminatoria de los medios hegemónicos y de los opositores).

También se ha visto a un sector de la juventud y adolescencia, con pañuelos verdes, con una posición militante radicalizada. ¿Es justificada esta convicción y apasionamiento?

2. ¿Salvar las vidas de las gestantes?

Veamos. La principal argumentación abortista es que hay unas 30 muertes por año debidas al aborto clandestino, y que con la legalización se podrían evitar. Suponen que no incrementarían el número de abortos, y bajaría la mortalidad materna.

Los datos estadísticos muestran sin embargo que la legalización aumenta el número de abortos, y que la mayoría de éstos se hace en contra de la voluntad de la mujer, o sin informarla adecuadamente. La evidencia científica de la vulnerabilidad humana ante las presiones es suficientemente contundente (como el famoso experimento Milgram de la Universidad de Yale y sus variantes), que no vale la pena insistir más en esto.

Un punto más importante es que en realidad la legalización no elimina el aborto clandestino, ni los abortos "inseguros", que tienen otras causas como la marginalidad, la falta de educación, las carencias del sistema de salud, la violencia de género, etc. De hecho los estudios epidemiológicos de mejor calidad técnica muestran que no hay ninguna incidencia de la legalización o penalización del aborto en la mortalidad materna [2], [3].

Pero supongamos que no es así, y que se puede aspirar a bajar un poco esas 30 muertes anuales mediante la legalización. ¿Justifica todo el gasto hecho en esta campaña verde? ¿Se justifica el activismo del ministro de salud, que al mismo tiempo suspende una vacuna contra la meningitis?

Al hablar de mortalidad femenina, saltan enseguida las 130 mujeres que mueren cada día debido a problemas cardiovasculares [4].

O también se podría pensar en las alrededor de 15.000 muertes anuales de mujeres por el tabaquismo, que podrían disminuirse muy fácilmente con una combinación de medidas fiscales y de incentivos agrarios [5].

No sólo eso. Cuando se analizan las muertes directas e indirectas atribuibles a los métodos de anticoncepción impulsadas por la campaña por el aborto, se ve que son muy superiores a las 30 muertes por aborto inseguro.

Aún más, el aborto -sea legal o ilegal- está asociado a todo tipo de secuelas físicas y psicológicas, incluyendo una mayor mortalidad (en particular por suicidios), documentadas en numerosas publicaciones científicas. Esas muertes son mucho más numerosas que las 30 muertes anuales.

3. ¿Qué balance hay entre los celestes y los verdes?

En síntesis, la propuesta verde consiste en legalizar la eliminación sistemática de seres humanos inocentes en instalaciones del Estado pagados por todos los contribuyentes, con la esperanza de salvar algunas de las 30 vidas anuales, pero aumentando la mortalidad a mediano y largo plazo de esas mujeres en riesgo, en un número mucho mayor. No le preocupa dar opciones ni garantizar la libertad de decisión de la mujer, ni siquiera bajar realmente la mortalidad, sino garantizar que se aborte.

Todo este enorme esfuerzo que en el balance significa aumentar la mortalidad tanto de las madres como de los seres humanos en gestación, no se aplica a otras causas de muerte de mujeres mucho más graves y urgentes.

Mientras tanto, el sector pro-vida ha venido generando instituciones e iniciativas que han estado salvando ambas vidas, durante décadas. Ha propuesto una veintena de proyectos de ley que atacan las verdaderas causas del aborto, y buscan dar opciones reales a las madres en situación vulnerable.

¿Por qué entonces ha habido una reacción tan radicalizada del sector verde, atacando la fe católica -como si fuéramos ciudadanos de segunda sin derecho a manifestarnos, o como si no hubiera ateos y gente de otras creencias en el sector provida- con tanta vehemencia?

Habría muchas falacias y falsedades más del movimiento abortista para señalar (por ejemplo el inexistente cambio histórico de posición de la Iglesia sobre el aborto). Pero sólo considerar los datos de mortalidad aquí expuestos, alcanza para ver la absoluta irracionalidad de la absurda campaña verde.

[1] Aunque sí hay campañas para adoctrinar desde el poder político y mediático, tales como la imposición de la ideología de género desde el jardín de infantes.

[2] Koch E, Thorp J, Bravo M, Gatica S, Romero CX, et al. (2012) "Women’s Education Level, Maternal Health Facilities, Abortion Legislation and Maternal Deaths: A Natural Experiment in Chile from 1957 to 2007". PLoS ONE 7(5): e36613. doi:10.1371/journal.pone.0036613

[3] Koch E, Chireau M, Pliego F, et al. (2015) "Abortion legislation, maternal healthcare, fertility, female literacy, sanitation, violence against women and maternal deaths: a natural experiment in 32 Mexican states". BMJ Open 2015;5:e006013. doi:10.1136/bmjopen-2014-006013 (British Medical Journal)

[4] https://www.infobae.com/salud/2018/08/27/el-corazon-en-alerta-roja-cada-11-minutos-muere-una-mujer-por-enfermedad-cardiovascular-en-la-argentina/

[5] https://www.lanacion.com.ar/2120172-falta-sensibilidad-y-coraje

miércoles, 29 de agosto de 2018

Lenguaje inclusivo


Se habla mucho del famoso "lenguaje inclusivo": "les persones", "le mer estebe serene, serene estebe le mer" (¿por qué prejuzgar el género del mar?), y otras expresiones que más que lenguaje inclusivo son estupideces idiomáticas.

¿Querés aprender el verdadero lenguaje inclusivo? Hablale con respeto a un anciano, con dulzura a un niño, con firmeza a un infractor, con amor a tu pareja, y con ilusión cuando hablás del futuro de tu comunidad.

¿Querés otro verdadero lenguaje inclusivo? Aprendé Braille para comunicarte con un no vidente, lenguaje de señas para hablar con un sordomudo, hablar pacientemente para comunicarte con un autista, hablar con pasión de los éxitos del mundo y con dolor por el sufrimiento ajeno.

Incluir no es cambiar letras... Es cambiar en serio

(Visto en la red)

(De twitter:)

RAE @RAEinforma
En respuesta a @Antifeminaziis
#RAEconsultas La voz "feminazi" (acrónimo de "feminista" + "nazi") se utiliza con intención despectiva con el sentido de 'feminista radicalizada'.

Libertanga @Oopsidupsi
En respuesta a @RAEinforma y a @Antifeminaziis
la rae legitimando un insulto al movimiento feminista y a lo pueblos víctimas del nazismo. estos tipos son todo lo que está mal

RAE @RAEinforma
#RAEconsultas Disculpe, sólo estamos comentando, como respuesta a una consulta, el origen de este neologismo de reciente creación, que se documenta en el uso pero no recogen nuestras publicaciones.

Tita Elena @Titatequila
¿Y qué tiene que decir la RAE del lenguaje incluyente?

RAE @RAEinforma
#RAEconsultas A grandes rasgos, el llamado «lenguaje inclusivo» es aquel en el que se busca eliminar los elementos lingüísticos que se considera que excluyen inapropiadamente a determinadas personas, generalmente a las mujeres.

Tita Elena @Titatequila
Y cuál es la postura de la RAE al respecto

RAE @RAEinforma
#RAEconsultas El uso de la @ o de las letras «e» y «x» como supuestas marcas de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género.

MaGui LóPeZ @Tia_MaGui
Qué extraño leerlos "comentar como respuesta a una consulta el origen de este neologismo de reciente creación, que se documenta en el uso" pero despotricar incansablemente contra el uso de la "e" como género neutro que es "un neologismo documentado en el uso". Noto cierto sesgo

RAE @RAEinforma
#RAEconsultas Disculpe, pero no hay ninguna contradicción entre comentar el uso de un neologismo léxico y explicar el funcionamiento de nuestro sistema morfológico. En ambos casos como respuesta a consultas que nos plantean.